divendres, 8 de novembre de 2013

An invented children story

Once upon a time, there was a little boy with dark, curly hair and brown eyes. His name was Tom, and he was an orphan. He lived with his uncle in a farm, and he had to get up very early to work at the farm.

One day, he woke up, had breakfast and found a big box on the table. He opened the box, and there were all his dreams and all his fears in that box. He was very surprised! He could find all the little things he always had wanted there. In the box, there was also a note. The note said... from Mum. And there was an address also.

Tom was very happy, because he thought he would finally meet his mother. He got out of his farm, walking, and went to the train station. He asked the officer where was that place in the note, and the police officer said it was one hour away, so he bought the ticket.

He got into the train and sat down there. A while later, a man sat next to him. He wore a long, black coat. He smelled bad, and he had a weird face. Tom was afraid. The man asked him: "Where are you going, boy?". Tom answered: "to visit my mum". The man asked: "Where is she". Reluctantly, Tom showed him the paper.

The expression of the man changed. He was the surprised one then. Tom asked: what's wrong? Well...-the man answered-. Don't go there, boy. Nobody has lived in this house in a century!

Tom opened his mouth in disbelief, but he thought that, even so, he had to go there. So when the time came, he left the train (and the man) and went walking to the address.

He found it. He walked into the garden and found a very deep forest. He delved into it, scared. Suddenly, he heard a noise. He turned around, and there was him... the man in the train. He had followed him from there. He turned around and ran, until the house suddenly appeared. He opened the door and went in.

There's when the children have to invent their own ending... everyboudy is welcome to leave a comment with suggestions about how the story is going to end.

2 comentaris:

  1. Cuando consiguió cerrar la puerta, buscó enseguida un interruptor para poder ver donde se había refugiado de aquel hombre. Era una vieja casa de madera, parecía hecha a medida para una sola persona, pero en lo único que realmente se fijó era en la mecedora. Estaba en perfectas condiciones, de hecho, se apreciaban remiendos en las costuras de algún arreglo. Una vez acomodado se balanceó hasta relajarse, pero la triste bombilla que iluminaba el recibidor se fundió. La tranquilidad de duraría poco, ya que de repente apareció delante de él aquel hombre del que huía. La luz de la vela que portaba iluminaba por debajo de su cara, dejando entrever sus arrugas y ojeras. Tenía la cara demacrada y una mirada vacía, pero claro, de eso se dio cuenta después de saltar de la mecedora y correr hasta la puerta que ahora estaba cerrada. El hombre caminó despacio hacia él, y dijo: Vaya, que casualidad que vivamos en el mismo sitio. Y soltó una sonora carcajada. Parecía que huías de mi, pero te has metido en mi casa, así que claro, parecía que te siguiera. La mirada del hombre comenzó a tener un destello de calidez, le resultaba muy familiar, incluso reconocía algo. Después fue a buscar una bombilla para cambiar la que estaba fundida. Una vez iluminado todo, el chico se cercioró de unas fotos que habían cerca de la entrada. Eran fotos de él, más joven, y...¡ese soy yo! ¡y éste es David, y Paco! ¿Que haces con estas fotos? Preguntó el chico asustado y gritando. A lo que el hombre esbozó una sonrisa inquietante mientras abría lentamente los ojos cada vez más, y dijo: Todavía no te has dado cuenta de lo que realmente había en esa caja, ¿verdad? Querías conocer a mamá, pero aún te queda mucho por aprender. Te cegaron tus sueños y te olvidaste de caminar, saliste del orfanato olvidando de donde venías, olvidaste que podías volver a llorar, negaste que nada pudiera ir peor de lo que lo habías pasado ya, creíste que todo era alegría y te has topado con el miedo. Chico...yo soy tu miedo, tu eres yo, soy tu vida, tus fotos, esta casa alejada del mundo, soy el miedo a vivir, a relacionarse, soy cada una de las corazas que has creado con el tiempo. Y ahora no está ni mamá ni nuestro tío.

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    1. Me encanta el final que has inventado Pablo... alguien más se anima?

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